VIA Momentos: una nueva herramienta de IA para acompañar a las personas

15 mayo 2026 | Intress

Featured image

El área de Nuevas Oportunidades de Intress en colaboración con RocaSalvatella presentó el pasado miércoles 13 de mayo la herramienta VIA Momentos, una innovadora aplicación de la IA generativa diseñada para el trabajo social.

Actualmente, se están haciendo pruebas piloto en algunos servicios de Intress, con el objetivo de ponerla a disposición de todos los que quieran usarla.

VIA Momentos utiliza la generación de imágenes con IA para trabajar la historia de vida de la persona y anclar los momentos positivos, siempre con el acompañamiento del educador o la educadora.

La herramienta se construyó juntamente con profesionales de Intress, y se basa en técnicas de trabajo social ya aplicadas en nuestros servicios (ej. ejercicios de visualización).

Requiere un espacio tranquilo y un ordenador. Es una aplicación que se instala en el escritorio, con una interfaz sencilla e intuitiva, y un manual de instrucciones disponible en línea. Los y las profesionales usuarias también podrán ponerse directamente con el equipo de RocaSalvatella por teléfono o correo, para resolver cualquier duda.

Permite introducir una descripción detallada del perfil de la persona atendida y del recuerdo que quiere visualizar, incluyendo las emociones que vivía en aquel momento. No tiene que ser solo un recuerdo: también puede ser una proyección en el futuro. Una vez generada la imagen, permite aplicar modificaciones.

La herramienta conserva el historial de sesiones en cada perfil, permitiendo un trabajo continuado y la visualización de la evolución de la persona atendida. El perfil puede ser individual, o se puede crear uno dedicado a sesiones de trabajo en grupo.

El uso de la IA en este caso se hace en un entorno seguro, evitando el uso de herramientas abiertas para garantizar la privacidad, y delimitando “líneas rojas” personalizadas en cada caso, para asegurar que ninguna imagen generada tenga elementos que puedan ser perjudiciales para el usuario o usuaria.

VIA Momentos se enmarca en el proyecto VIA: Tecnología para las Personas, que explora cómo las nuevas tecnologías pueden potenciar nuestro trabajo de acompañamiento a las personas. El proyecto incorpora continuamente las aportaciones de profesionales de la educación social para avanzar en línea con las realidades de su labor.

La otra herramienta que está desarrollando es VIA Entornos, un uso de realidad virtual que facilita la visualización del paisaje emocional de la persona atendida. Esta también se basa en técnicas de educación social profesional (ej. cartas Dixit).

Este webinar iba dirigido a directores y directoras de servicio, y es el primero en una serie de sesiones explicativas que se harán para formar los y las profesionales de Intress interesadas en implementar estas herramientas.

Categorías

Comparte:

Noticias destacadas

Fotos

Intress y ADP-CETS, una alianza por la investigación y la formación social

Nos hace mucha ilusión compartir la formalización del convenio de colaboración entre Intress y la Asociación para el Desarrollo de la Psicoterapia en Contextos Educativo-Terapéutico-Sociales (ADP-CETS). Esta firma oficializa una alianza estratégica entre dos entidades que, desde hace tiempo, compartimos una misma mirada sobre la intervención social, comprometida con el bienestar de las personas. Con este acuerdo consolidamos una relación de confianza mutua orientada a sumar conocimientos y fortalecer nuestros vínculos prácticos y teóricos, haciendo de nuestras diferencias nuevas oportunidades para transformar el entorno social. Esta colaboración se desarrolla desde hace tiempo en el Área de Infancia, Jóvenes y Comunidad de Intress y ahora se refuerza de forma transversal. El acuerdo pone un énfasis especial en la generación de formación de calidad y el intercambio de conocimiento. A través del trabajo de nuestra entidad y de la experiencia de ADP-CETS, promoveremos espacios de formación permanente basados en la evidencia científica que dotarán a los equipos profesionales de nuevas herramientas teórico-prácticas para el acompañamiento educativo y terapéutico. Esta apuesta conjunta contribuirá a mejorar la calidad de la intervención directa y nos permitirá diseñar planes formativos altamente especializados y adaptados a las realidades actuales del sector. Asimismo, desde el Área de Investigación Social, este convenio se convierte en una plataforma clave para impulsar la investigación aplicada y la difusión de conocimiento de valor. Trabajaremos conjuntamente en el apoyo a investigaciones, así como en la publicación de artículos científicos y técnicos en medios especializados como la revista Encuentros de Educación y Psicoterapia. Esta alianza nos permitirá realizar revisiones metodológicas en profundidad, presentar proyectos a convocatorias de investigación de alto nivel y, en definitiva, generar un impacto social evaluable que contribuya de forma directa a la mejora de las políticas y las prácticas de atención social.
terremoto

Intress colabora con Intermón Oxfam para responder al terremoto de Venezuela

Intress ha realizado una donación económica a Intermón Oxfam para contribuir a la respuesta humanitaria desplegada tras los dos terremotos registrados el pasado 24 de junio en la zona centro-norte de Venezuela. A fecha de 6 de julio, la emergencia ha provocado 3.342 personas fallecidas y 16.740 heridas, mientras que 17.345 personas han perdido su vivienda. Además, 6.462 personas han sido rescatadas y se han habilitado 79 campamentos provisionales para acoger a la población desplazada. Los seísmos también han causado graves daños en viviendas, centros sanitarios, carreteras y redes de suministro, lo que compromete el acceso a los servicios básicos. La aportación de Intress contribuirá a financiar las actuaciones que Intermón Oxfam desarrolla conjuntamente con organizaciones locales, centradas en garantizar el acceso a agua potable, saneamiento e higiene, distribuir artículos de primera necesidad y apoyar a las comunidades afectadas durante las primeras fases de la emergencia. La organización adapta su intervención a las necesidades detectadas sobre el terreno y coordina la respuesta con los mecanismos humanitarios internacionales. En concreto, la entidad destinará 6.000 euros a la atención de las personas afectadas. Además, Intress Solidario aportará una cantidad adicional de 2.500 euros para reforzar los recursos que Intermón Oxfam está movilizando estos días. Con esta aportación, Intress se suma a la respuesta impulsada por organizaciones humanitarias especializadas para reforzar la atención a la población afectada y contribuir a la recuperación de las zonas más castigadas por el seísmo, en un contexto en el que millones de personas en Venezuela ya se encontraban en situación de vulnerabilidad antes de la catástrofe. Las personas que deseen colaborar con la respuesta humanitaria pueden obtener más información y realizar una aportación a través de la página de Intermón Oxfam sobre la emergencia en Venezuela: «Terremoto en Venezuela: qué ha pasado y cómo afecta a la población»: (https://www.oxfamintermon.org/es/emergencia-terremoto-venezuela).
DSC_5912

Proteger no es decidir por ellas: una ley para garantizar los derechos de las personas mayores

Por Coloma Reynés Cunill Responsable de Conocimiento del Área de Promoción de la Autonomía de Intress 15 de junio – Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez Cada 15 de junio hablamos de violencia hacia las personas mayores. Hablamos de maltrato físico, negligencia, abuso económico, abandono o violencia psicológica. Y es necesario hacerlo. Sin embargo, quizás ha llegado el momento de dirigir la mirada hacia una realidad menos visible: aquella violencia que no deja marcas físicas, que no siempre se reconoce como tal y que suele presentarse bajo la apariencia de la protección. La violencia que nace de las buenas intenciones La violencia hacia las personas mayores no comienza siempre con una agresión. A veces empieza cuando dejamos de preguntarles qué quieren. Cuando su opinión pierde peso. Cuando las decisiones sobre su vida, su dinero, su vivienda, su salud o su intimidad se toman sin contar con ellas. Con frecuencia confundimos dependencia con incapacidad, cuidado con control y protección con sustitución. Y ahí surge una de las principales contradicciones de nuestro sistema: aunque las personas mayores constituyen uno de los colectivos más numerosos y diversos, todavía no cuentan con una ley integral específica que reconozca de forma clara su derecho a vivir libres de violencia, discriminación, infantilización y paternalismo. Una arquitectura jurídica incompleta Existen normativas sobre dependencia, discapacidad, atención sanitaria o servicios sociales. Sin embargo, sigue faltando un marco legal que afirme de manera inequívoca que una persona mayor no deja de ser adulta por necesitar apoyos. Recibir cuidados no debería convertir a nadie en objeto de cuidado. Ni una residencia, ni un centro de día, ni un servicio de ayuda a domicilio, ni una administración pública deberían sustituir la voluntad de una persona en nombre de una seguridad mal entendida. El problema de fondo es que buena parte de los sistemas de atención se han construido desde la gestión del riesgo y no desde el derecho a una vida elegida. Cuando la seguridad se convierte en el valor absoluto, la autonomía empieza a percibirse como una amenaza. El derecho a asumir riesgos ¿Qué ocurre cuando una persona mayor quiere seguir viviendo en su casa a pesar del riesgo de caída? ¿Cuando decide salir sola al barrio, rechazar una intervención, gestionar su dinero con apoyo o mantener una relación afectiva? Demasiadas veces la respuesta institucional consiste en limitar, prohibir o impedir. No necesariamente por mala praxis, sino por miedo: miedo profesional, familiar, institucional o jurídico. Miedo a que ocurra algo y a ser considerados responsables. El resultado es que muchas decisiones se toman pensando más en proteger al sistema que en proteger los derechos de la persona. Se adopta la medida más conservadora, la que reduce riesgos y evita conflictos, aunque eso implique una vida más limitada y menos significativa. La necesidad de una ley integral Por ello resulta necesario avanzar hacia una ley integral de protección de las personas mayores. No una ley que aumente la tutela ni refuerce una visión asistencialista de la vejez, sino una norma que reconozca plenamente su derecho a la autodeterminación. Una ley que establezca que la voluntad, las preferencias, la historia de vida y el proyecto vital de cada persona deben constituir el punto de partida de cualquier intervención. Que obligue a informar de forma comprensible, a generar alternativas y a documentar decisiones compartidas. Y, sobre todo, una ley que asuma una realidad ineludible: el riesgo cero no existe y no puede convertirse en el horizonte ético de la atención. Porque vivir implica riesgo. Amar implica riesgo. Decidir implica riesgo. La cuestión no es eliminarlo por completo, sino acompañarlo de forma proporcionada, personalizada y respetuosa. Las formas invisibles de violencia La violencia hacia las personas mayores no siempre adopta formas evidentes. También puede manifestarse a través de prácticas cotidianas que pasan desapercibidas: La infantilización Las decisiones no consultadas Las restricciones injustificadas Las rutinas rígidas Las contenciones físicas o farmacológicas utilizadas por razones organizativas La pérdida de intimidad La anulación progresiva de la capacidad de decidir La sobreprotección también puede causar daño. Una buena intención no garantiza una buena práctica. Y el “yo sé lo que te conviene” puede convertirse en una forma silenciosa de desposesión. Aprender de otros avances legislativos España ya ha demostrado en otros ámbitos que una ley integral puede transformar mucho más que los procedimientos: puede cambiar la mirada colectiva. La ley de protección a la infancia y la adolescencia frente a la violencia impulsó una cultura preventiva y de derechos. La ley integral contra la violencia de género convirtió una problemática privada en una cuestión pública. La reforma en materia de discapacidad sustituyó el modelo basado en decidir por la persona por otro basado en apoyarla para que pueda decidir. Todos estos avances comparten una idea fundamental: necesitar ayuda no significa perder la condición de sujeto de derechos. Sin embargo, cuando hablamos de personas mayores seguimos sin disponer de una ley equivalente. Qué debería garantizar una futura ley Una ley integral de protección de las personas mayores debería incorporar, al menos, siete grandes principios: 1. Nombrar la violencia – Reconocer expresamente formas de violencia como la infantilización, la negligencia, la sobreprotección, la restricción injustificada o la sustitución de la voluntad. 2. Crear circuitos específicos – Establecer recursos y mecanismos claros de actuación, evitando que las personas mayores queden atrapadas entre distintos sistemas sin una puerta de acceso definida. 3. Formar a los profesionales – Incorporar formación obligatoria sobre edadismo, autonomía, capacidad jurídica, ética del cuidado y prevención de la violencia. 4. Proteger sin sustituir – Garantizar apoyos para la toma de decisiones sin anular la voluntad de la persona. 5. Dar seguridad jurídica a los equipos – Reconocer el derecho al riesgo acompañado y ofrecer marcos claros para actuar desde el respeto a la autonomía. 6. Generar recursos reales – Impulsar servicios especializados, atención urgente, acompañamiento jurídico, apoyo psicológico y mecanismos accesibles de denuncia. 7. Transformar el relato social – Ayudar a comprender que cuidar no significa apropiarse de la vida de otra persona. Proteger también a quienes acompañan La futura ley no solo debería proteger a las personas mayores. También tendría que ofrecer seguridad jurídica y ética a los profesionales. Hoy muchos equipos saben que la atención debe centrarse en la autonomía, pero continúan trabajando bajo una fuerte presión defensiva. Se les pide personalizar la atención, pero a menudo se les evalúa desde criterios estandarizados. Se les pide promover la autonomía, pero se les responsabiliza cuando esa autonomía comporta riesgos. Sin un marco legal que respalde este cambio de paradigma, resulta difícil avanzar hacia modelos verdaderamente centrados en la persona. De objetos de cuidado a sujetos de derechos La transformación que necesitamos es profunda. Supone dejar de considerar a las personas mayores como receptoras pasivas de cuidados para reconocerlas como personas que reciben apoyos para seguir viviendo la vida que han elegido. No se trata de un simple cambio de lenguaje. Es una cuestión de dignidad, libertad, identidad, intimidad y derechos. Las personas mayores tienen derecho a decidir. A equivocarse. A preferir. A rechazar. A cambiar de opinión. A asumir riesgos que consideren coherentes con su proyecto de vida. La verdadera protección El Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez no debería servir únicamente para denunciar la violencia más visible. También debería invitarnos a revisar aquellas formas de violencia que ejercemos sin reconocerlas como tales: desde organizaciones rígidas, culturas profesionales excesivamente defensivas o sistemas que hablan de autonomía mientras siguen diseñados para controlar. La pregunta ya no es si queremos cuidar mejor a las personas mayores. La verdadera pregunta es si estamos dispuestos a aceptar que cuidar mejor implica, muchas veces, decidir menos por ellas. Las personas mayores no deberían verse obligadas a elegir entre protección y libertad. Una ley integral debería garantizar precisamente eso: que puedan estar protegidas sin dejar de ser dueñas de su propia vida. Porque la verdadera protección comienza cuando dejamos de ocupar su lugar y aprendemos a sostenerlo.

También podría interesarte