
14 agosto 2026 | Intress
Cuando el verano aprieta en Extremadura, toca buscar la sombra, adaptar los horarios y encontrar maneras de seguir disfrutando de los días. En la Residencia y Centro de Día de Guadalupe (Cáceres), un servicio con 50 plazas residenciales y un equipo formado por 17 profesionales, lo tienen claro: el calor marca el ritmo, pero no detiene la actividad.
El patio del servicio se convierte en uno de los protagonistas del verano, especialmente cuando las temperaturas dan una pequeña tregua. Es momento de salir a caminar, conversar y, por supuesto, recuperar fuerzas con un refresco. También es un espacio abierto al entorno: recientemente, Candela, artesana local, acercó hasta allí sus abanicos hechos a mano y compartió una mañana de conversación e intercambio con las personas a las que acompañamos.
Puertas adentro también hay mucho movimiento. Las guirnaldas y los banderines elaborados en el servicio han servido para preparar las fiestas veraniegas de Guadalupe, mientras que la música ha llegado de la mano de una de las personas del centro de día, que ha compartido con el resto su afición por el violín.
Y si hablamos de combatir el calor, la cocina también tiene sus trucos. Brochetas de fruta con chocolate y helados elaborados con fruta de temporada han puesto el toque fresco —y dulce— a algunas tardes. Según nos cuentan desde el servicio, los helados han sido todo un éxito.
El verano también ha dejado momentos para encontrarse con otras generaciones. Niños y niñas de la ludoteca visitaron la residencia y centro de día para compartir unos zumos y la lectura del cuento La Leona Tula, creando un espacio de encuentro alrededor de una historia, una conversación y un rato compartido.
Porque cuando suben las temperaturas, sombra, hidratación y actividades adaptadas son buenas aliadas. Y en Guadalupe, además, el verano se llena de música, creatividad, encuentros y algún que otro helado.




