La eliminación de las sujeciones en los centros y servicios para los mayores

17 mayo 2018 | Intress

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En INTRESS hace ocho años empezamos un camino sin retorno en el que nos marcamos unos objetivos. El principal: la eliminación progresiva de sujeciones para mejorar el bienestar de los usuarios de los servicios y de sus familias, hasta llegar a ser seleccionados como Centros Libres de Sujeciones.

Para llevarlo a cabo hicimos pasos específicos, como la formación de los equipos de trabajadores de los centros y servicios para concienciarlos y sensibilizarlos en la búsqueda de alternativas, y trabajamos para eliminar los efectos negativos de las sujeciones e implicar a las familias en todo el proceso.

Un Centro Libre de Sujeciones es un centro donde se asume el reto de cuidar a los usuarios sin sujeciones, pero siempre con las garantías necesarias.

Hace 25 años, cuando en INTRESS empezamos a trabajar en centros y servicios de mayores, nos planteamos cómo debía ser nuestra atención y desde el primer momento, queríamos dar un servicio de calidad. Esto pasaba por tener en cuenta a la persona a partir de su historia de vida, respetándola y acompañándola en su proceso. Porque no todo el mundo es igual, ni ha tenido la misma vida.

Era un momento en el que no se hablaba del modelo ACP como tal, pero si se hablaba de valores, entre ellos, el del respeto hacia las personas mayores. Teníamos claro que queríamos trabajar para conseguir una buena calidad de vida y el bienestar de los usuarios a partir de un trato digno.

 

Los inicios

A pesar de estos planteamientos, al inicio no estuvimos exentos de la mala práctica en la utilización de sujeciones; en aquellos momento lo veçiamos como una «buena práctica» que garantizaba la seguridad de las personas atendidas y evitaba las caídas. Dado que éramos profesionales, no utilizábamos sábanas para sujetar -como era habitual en aquella época- y sí que buscábamos sistemas de sujeción que fueran «dignos». Con el tiempo sin embargo, nos dimos cuenta de que aquella práctica no favorecía realmente el bienestar de la persona, ya que en poco tiempo se producía una pérdida progresiva de sus capacidades fisiológicas y psíquicas, además de los riesgos que suponía la misma sujeción.

Confusos y preocupados por este tema, empezamos a cuestionar nuestro modelo y creímos necesario hacer investigación sobre los planteamientos que había sobre este tema en otros lugares. Fue en 2005 cuando nos pusimos en contacto con el Dr. Antonio Burgueño, de CEOMA, quien decía alto y claro que utilizar las sujeciones era una mala práctica. El día en el que le invitamos a una jornada de INTRESS fue un día de inflexión para generar el cambio. Entonces, las trabajadoras del servicio fueron las primeras en plantear el nuevo modelo alineado con nuestro Modelo de Atención centrado en la Persona, a la directora de uno de los servicios.

No se pueden sacar sujeciones sin que haya un cambio profundo en la cultura del centro a nivel de procedimientos, protocolos y filosofía. Y cambios profundos en la forma de pensar y cuidar.

Todo el esfuerzo que habíamos hecho antes para convencer a las familias de las bondades de las sujeciones, se fue invirtiendo para demostrar todo lo contrario con datos y resultados de estudios hechos que avalaban la nueva propuesta. Y las familias estuvieron de nuestro lado en todo momento, empezando a caminar juntos para dar una continuidad en la mejora de nuestras atenciones y en el fomento de la autonomía y la autoestima de las personas mayores. Así, tomamos conciencia de que la movilidad era la clave para conservar sus funciones y que era necesario ser permisivos con la movilidad, e incluso estimularla.

 

Nuestro presente

A partir de ese momento, pusimos en marcha un programa de eliminación de contenciones a través de una búsqueda constante de alternativas individualizadas y personalizadas, sin abandonar la seguridad de la persona dependiente y poder satisfacer sus necesidades de movilidad, reduciendo el riesgo de caídas y lesiones. Y es que el hecho de no utilizar contenciones, no hace aumentar el número de caídas; la experiencia nos dices que se mantienen o, incluso, disminuyen o son de menor gravedad.

El proceso de implantación, acompañados por CEOMA, pasó por varias fases y duró unos dos años:

  • Fase Inicial: formación, diagnóstico inicial, sistematización de la información, valoración e implicación de todos y todas las personas involucradas.
  • Fase de Implantación: estudio de los casos, valoraciones de alternativas, planificación de las intervenciones, desarrollo de pautas de intervención, implantación de nuevos protocolos de caídas.
  • Fase de Evaluación: evaluación, medición de resultados y diagnóstico final.

Orgullosos de nuestro modelo de atención a las personas mayores

La aplicación de no sujeciones favorece el respeto a la dignidad de la persona y el respeto a sus derechos fundamentales como principio ético del Modelo de Atención Centrado en la Persona. A la vez, los equipos de trabajo supone una mejora en la metodología de intervención y un aumento de la motivación, favorecida por las consecuencias positivas que se producen en todas las fases de la intervención del proyecto.

Y las familias también están satisfechas y creen en nuestro modelo desde que se trabaja sin sujeciones y confían en el equipo para el desarrollo del programa, a la vez que valoran la actuación como un paso más de calidad en nuestras intervenciones.

A nivel de la entidad, un vez se introdujo esta nueva metodología, hubo un efecto de contagio nos los otros servicios que, a partir de ese momento, aplicaron aspectos metodológicos, actitudinales, del entorno y de conocimientos para seguir mejorando y actualizándose.

 

Un artículo de María Coll Janer, Directora Técnica del Área de Dependencia y Mayores de Intress

 

   

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Construyendo comunidad en la I Jornada ‘Voces y Derechos en Salud Mental’ en Lleida

La I Jornada ‘Voces y Derechos en Salud Mental: Construyendo Comunidad’ de Intress, celebrada el pasado jueves 4 de junio en Lleida, sirvió para reflexionar sobre los aspectos comunitarios y modelos de atención en salud mental arraigados en los derechos humanos, la dignidad y la participación real de las personas. El formato fue lúdico y creativo, con la dinamización del humorista Ferran Aixalà, actuación teatral, exposición artística, ilustraciones en directo, y aportaciones del público. Durante el encuentro se reivindicó la necesidad de escuchar las personas atendidas, reforzar su autonomía y entender que la recuperación no depende únicamente de los servicios, sino también de la posibilidad de formar parte activa de la comunidad. El área de Salud Mental de Intress estuvo ampliamente representada, con la dirección de Bea García Morais, la organización de Isabel Escuder y el equipo del área en Cataluña, la participación de Gira-sol y profesionales de varios servicios, tanto ambulatorios como residenciales. También contamos con la participación de voces referentes de la red de salud mental y servicios sociales catalana: Rut Bariego, directora del Departamento de Derechos Sociales e inclusión de Lleida Laia Arnal, directora del Pacto Nacional por la Salud Mental Mercè Torrentallé, presidenta de la Federación Salud Mental Cataluña Lluís Torrens, economista y consultor en innovación social Tina Ureña, responsable del área de Rehabilitación de CPB Servicios Salud Mental José Manuel Cañamares, director del área de Salud Mental Intress de 2010 a 2025 Laura Tomàs, directora del Servicio de Apoyo a la Persona de la Fundación Intress Las diferentes intervenciones pusieron sobre la mesa algunos de los principales retos del sistema. Se destacó la importancia de un abordaje integral, basado en la evidencia científica e inclusivo con las familias y las redes de apoyo. También se alertó sobre los riesgos de la burocratización, la rigidez de los recursos y la necesidad de garantizar que las personas con situaciones más complejas no queden excluidas de los circuitos de atención. En este sentido, se reivindicó el valor de los técnicos y técnicas de apoyo mutuo y de iniciativas como Quality Rights, centradas en la defensa de los derechos y la autonomía de las personas bajo el paraguas de la OMS. La mirada comunitaria fue otro de los ejes centrales de la jornada. Se constató que los servicios atienden cada vez situaciones más complejas, fuertemente condicionadas por factores como la pobreza, la precariedad, la exclusión social o las dificultades de acceso a la vivienda. Las experiencias compartidas en la mesa final mostraron el potencial terapéutico del ocio con sentido, del apoyo entre iguales y de la inclusión comunitaria. En esta mesa pudimos escuchar las experiencias de: Qualia, cooperativa de iniciativa social especializada en integración de personas vulnerables a través del ocio, la alimentación y la socialización Servicio de Rehabilitación Comunitaria de Lleida, programas de intervención comunitaria con atención y apoyo especializado en salud mental Drissa Girona, fundación por la inserción laboral de personas con problemas de salud mental Servicio de Hogar Residencia Intress, recursos asistenciales y de alojamiento para personas con problemas de salud mental o discapacidad La jornada concluyó con las reflexiones finales de Pilar Núñez, coordinadora del Comité de Estrategia y Conocimiento de Intress, y Ester Morillas, directora territorial de Intress en Cataluña, que destacaron la necesidad de continuar avanzando hacia unos servicios verdaderamente centrados en las personas y conectados con la comunidad. Fotos: Marc Asensio i Pol Ortega.
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El Casal Ciutat Antiga participa en un proyecto musical intergeneracional en Palma

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