
20 agosto 2026 | Intress
Compartimos a continuación un reciente comunicado de la Federación de Entidades de Atención a la Infancia y la Adolescencia (FEDAIA), de la cual Intress forma parte. Para ver la publicación original, consultar este enlace.
A raíz del incremento importante de llegadas de personas migradas menores de edad en la ciudad autónoma de Ceuta en las últimas semanas, la FEDAIA pide responsabilidad a los gobiernos y grupos parlamentarios a la hora de abordar la acogida y acompañamiento de estas personas y que no se conviertan, una vez más, en un elemento de batalla partidista. Condenamos de manera clara la utilización política por parte del Gobierno y la monarquía del Marruecos que puede haber detrás de los hechos ocurridos los últimos días, pero también los debates originados por la situación que están contribuyendo de manera irresponsable a la estigmatización y deshumanización de estas personas, y pedimos que la principal preocupación de los gobiernos estatal y autonómicos sea la defensa de derechos de todas ellas.
Otra vez, lamentamos tener que recordar que estamos ante una crisis humanitaria en la que centenares de adolescentes viven situaciones de precariedad y de vulneración de derechos fundamentales recogidos en la Convención de los Derechos de la Infancia y la Adolescencia. Acoger estas personas no es una cuestión de buena voluntad, es una obligación legal, moral y un imperativo humanitario que no tendría que generar polémicas que las sitúen en una situación de desamparo y señalamiento social perjudicial por su desarrollo.
Aun así, pensamos que si Cataluña quiere ser un PAÍS DE ACOGIDA (con todas las letras y todo el significado) esto implica destinar recursos, esfuerzos, miradas, estrategias… para poder tener una sociedad plenamente cohesionada que garantice las oportunidades para TODAS las personas, vengan de donde vengan. Tenemos que poder pasar de ser un país de llegada a ser un país de acogida, donde todas las personas puedan desarrollar al máximo su proyecto personal y vital, desde el máximo respecto a los derechos de las personas (prestando especial atención en aquellas situaciones en las que la persona es menor de edad) y desde hacernos corresponsables de los deberes tenemos que cada uno como ciudadanía.
El acompañamiento y el trabajo con personas menores de edad, de origen extranjero que han migrado sin referentes familiares es un reto de mucha complejidad que merece especial cuidado y pide el esfuerzo, la dedicación y la buena voluntad de todo el mundo, si es que se quiere hacer bien. Esta complejidad requiere poder hablar y analizar el tema a fondo para no caer en tópicos. Hace falta una colaboración de todos los agentes implicados para afrontar la realidad compleja, es absolutamente clave y necesaria la complicidad y el papel en positivo del mundo local, y de todas las personas que ostentan algún cargo público en este ámbito porque son personas con un papel fundamental en los procesos de socialización, de acogida, arraigo y emancipación de esta juventud en los territorios. Cogemos mucha diferencia en aquellos municipios donde alcaldes y alcaldesas suman la riqueza del territorio a favor de activar la acogida.
Acoger quiere decir garantizar el desarrollo de proyectos vitales que den respuesta desde los ámbitos formativos, laborales, habitacionales, de red personal y comunitaria, etc. A parte, estas personas tienen necesidades emocionales difíciles de cubrir en un contexto de soledad y proceso migratorio, donde las expectativas, la incertidumbre, el miedo, entre otros, son factores de mucha importancia, con mucho papel y esto hace, a veces, que se sientan muy amenazados.
Por todo lo que hemos apuntado debemos poder avanzarnos a las situaciones y tener una estrategia clara de donde queremos ir y llegar. Porque sino, quién recibe las consecuencias, fundamentalmente, es la ciudadanía (refiriéndonos tanto a las personas que hacen los procesos migratorios, como las vecinas y vecinos que convivimos con ellas).
Nos gustaría la mayor voluntad y responsabilidad por parte de todas las autoridades en relación a la acogida de todas las personas provenientes de otras partes del mundo y sobre todo, exigimos que se deje de alimentar discursos de odio que reflejan claros indicios de racismo y xenofobia. Las entidades de FEDAIA (y de otras muchas entidades del Tercer Sector) hace años que hacemos lo posible para dar a estas personas las mejores condiciones de vida posibles, para acompañarlas y estamos preparadas para seguirlo haciendo. Pedimos que los gobiernos actúen con la misma responsabilidad.


