
8 septiembre 2026 | Intress
Ajustando el ejercicio profesional: un artículo de Beronika Gómez, coordinadora del Centro de Atención a las Familias (CAF) de Intress. Una reflexión sobre la práctica psicoterapéutica y la necesidad de revisar, elaborar y reajustar constantemente el propio ejercicio profesional.
El Centro de Atención a las Familias (CAF) es un servicio de atención psicoterapéutica que ofrece asesoramiento y acompañamiento individual, familiar y de pareja. A lo largo de los años, el CAF ha ido adquiriendo reconocimiento gracias a su participación en diferentes programas:
Servicio de acompañamiento, asesoramiento y tratamiento familiar en las ciudades de Barcelona y Lleida mediante el Programa de Atención a Familias en situación vulnerable, subvencionado por el Departamento de Derechos Sociales e Inclusión, de la Dirección General de Servicios Sociales.
Servicio de Atención Terapéutica Familiar mediante el Programa Pro-Infancia de la Fundación Bancaria ”la Caixa” en las comarcas de Lleida y Tarragona.
Servicio de Atención Psicoterapéutica Personalizada y Familiar mediante el Programa +Infancia de la Fundación Bancaria ”la Caixa” y cofinanciado por el Fondo Social Europeo Plus, en la comarca del Segrià.
Intervención terapéutica con personas vinculadas a un delito de violencia que hayan cumplido una condena de prisión, derivadas del área de Justicia e Inclusión Comunitaria de Intress en las ciudades de Barcelona, Tarragona, Lleida y Girona.
Servicio de Apoyo a las Familias de la DGPPIA en la comarca del Tarragonès.
Abuso Sexual Infantil (ASI): servicio de apoyo psicológico especializado dirigido a niños, niñas y adolescentes víctimas de abusos sexuales dependientes de la DGPPIA y a sus familiares y personas acogedoras. Servicio de asesoramiento y supervisión especializada a profesionales del ASI.
Una de las peculiaridades de este servicio es la oferta de profesionales especializados en diferentes ámbitos que permiten dar respuesta a un amplio espectro de la población. Cuenta con la colaboración de profesionales con experiencia tanto en el ámbito social (la adopción, el acogimiento familiar, las violencias, el trabajo con la infancia en situación de riesgo y con las familias en situación de vulnerabilidad), como en el campo de la salud mental (CDIAP, CSMIJ, CSMA, servicios de valoración del Abuso Sexual) y, también, en el campo de la educación (escuelas de educación especial, centros de atención a personas con sintomatología conductual, etc.).
El trabajo realizado con esta diversidad de profesionales permite observar, analizar y reflexionar sobre aquello que determina el ejercicio profesional. La tarea del servicio CAF es la intervención terapéutica y, para llevarla a cabo, se requiere garantizar el conocimiento y la comprensión de este rol profesional.
¿Qué es “lo profesional”?
Para empezar, partimos de la base fundamental que constituye a la persona como profesional: la diferencia existente entre profesión y oficio. Lo profesional comporta haber adquirido el reconocimiento social de estar en disposición de una titulación superior que certifique haber superado un conjunto de asignaturas representativas de la profesión que se va a ejercer. En cambio, el oficio supone el ejercicio de una actividad que no requiere disponer de una titulación superior.
Desde el servicio CAF se asegura que las personas trabajadoras estén legalmente autorizadas para ejercer su profesión mediante la posesión de titulaciones regladas. Asimismo, son personas que disponen de otras titulaciones complementarias que certifican su conocimiento en diversos ámbitos de comprensión del objeto de estudio.
Por otro lado, “lo profesional” supone disponer de experiencia. A menudo, se confunde la experiencia con la vivencia. Tener un currículum que verifique que una persona ha estado en un puesto de trabajo no tiene por qué significar que haya adquirido una experiencia. El paso por un lugar es estéril si no se conjuga con otros elementos.
Por supuesto, sucede algo similar con los estudios reglados. Una persona puede ser estudiante, es más, puede superar el conjunto de asignaturas y, sin embargo, no hacer de esta estancia una experiencia. Aun así, es de gran importancia que exista una exigencia social clara para que se siga instando a una titulación reglada. Esta norma es el único instrumento para que las personas puedan abrirse a la experiencia y construir un rol profesional con solidez.
Lo vivido puede ser una simple repetición en la que la persona vuelve a interpretar el mundo desde el mismo lugar, una y otra vez. Hablar de experiencia supone la reorganización de un universo de cosas, iniciar un camino hacia diferentes lugares de reflexión, la integración de nuevas maneras de ver el mundo, la posibilidad de diferenciar, de ir recogiendo y asimilando matices. Es una transformación fruto de la elaboración que permite ir adquiriendo lo que llamamos experiencia.
Revisar y reflexionar desde la ética
Fundamentalmente, tal y como se ha ido desgranando, “lo profesional” se sitúa en el nivel de la elaboración. En la tarea del psicoterapeuta, esto supone una disposición a la revisión de las intervenciones. Un ejercicio constante, en el que la persona pone al servicio del trabajo su aparato psíquico en un camino de ida y vuelta entre la teoría y la observación del objeto de estudio y, paralelamente, configura un espacio que se presta al balanceo entre la definición y la redefinición en su universo profesional.
Por ejemplo, en una ocasión, una psicóloga de orientación cognitivo-conductual se encontró en un escenario con un adolescente que, antes de la sesión, en la sala de espera, cogió del centro un jabón líquido que vertió a lo largo de todo el pasillo. Este escenario imprevisible se convirtió en detonante de una reflexión que la llevó a adoptar una posición diferente a aquella desde la que situaba frecuentemente sus intervenciones. Ante esta situación, esta profesional se preguntó: ¿qué significado tiene este acto?
Esta cuestión, la de detenerse a revisar y reflexionar, resulta de vital importancia en escenarios institucionales, que se ven afectados por diversos factores. Tanto en cuestiones asociadas al aumento del número de casos y la posibilidad de atender adecuadamente las largas listas de espera, como en el uso convencional y generalizado de diagnósticos y protocolos ante diferentes situaciones y estados anímicos conflictivos. En una época en la que estamos poniendo sobre la mesa cuestiones —de suma preocupación— como el maltrato y el abuso, a veces, dentro de este conflicto ético y moral, plantear la observación es difícil. De hecho, se advierte la tendencia en algunos espacios institucionales a vigilar a los niños como “acosadores” y “abusadores”, sin diferenciar la carga moral y convencional de la realidad psíquica de un niño, olvidando que “un niño es un niño”. Así, una persona menor de 14 años está amparada por la ley como persona vulnerable, a la que no se le pueden imputar atributos jurídicos como abusador, acosador, etc.
El estudio y el diálogo como arte sano
Al amparo de esta realidad y de la de educadores, profesores, trabajadores sociales, psiquiatras, pedagogos, etc., que se encuentran cotidianamente con estas situaciones angustiosas y conflictivas, los profesionales del CAF orientan a comprender, leer y posicionarse ante este marco sintomático que presenta el niño y el adolescente.
El CAF, además, forma a estudiantes en prácticas del máster en Psicología General Sanitaria. Esta circunstancia promueve la entrada de nuevos profesionales interesados en el análisis profundo de la articulación teórico-práctica de la actividad profesional. Es una experiencia enriquecedora, no solo para el estudiante en prácticas, sino también para los profesionales del centro, ya que invita a la revisión continua del servicio.
El trabajo regular de comprensión y cuidado del encuadre terapéutico, la intervención y la reflexión en torno a la revisión, el ajuste y el cumplimiento de los procedimientos supone un espacio de diálogo que abre caminos para todos los profesionales involucrados en la tarea. Una actividad que, realizada de la manera descrita, recoge diversos conocimientos que confluyen orientados hacia la salud y que, por su calidad transformadora y creativa, la sitúa en el registro del “arte sano”, convirtiendo su profesión en un oficio.


