Seguimos con el debate Violencias Invisibles

1 diciembre 2016 | Intress

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Hoy hemos celebrado, en el EspacioCaixa Madrid, la jornada “Violencias Invisibles” donde expertas de Intress en violencia de género han querido dar visibilidad a las diferentes caras de la violencia contra las mujeres.

Las víctimas de violencia de género no son sólo las mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas, ni la violencia de género es sólo la agresión cometida dentro de las relaciones de afectividad. Existen otras formas de violencia que socaban la autonomía de las mujeres y de sus hijas e hijos en distintas dimensiones:

  • La violencia por poderes es aquella ejercida por el maltratador sirviéndose del sistema judicial, con el fin de dañar a la víctima manteniéndola ocupada en dar respuesta a los múltiples requerimientos judiciales, en permanente estado de alerta y ansiedad. Cuando tiene lugar este tipo de violencia invisible, la víctima no se enfrenta solamente al agresor, sino a todo el sistema político y judicial que ampara este tipo de conductas.
  • Las hijas e hijos de las mujeres víctimas de violencia de género también son víctimas del maltrato. Hasta la entrada en vigor de la Ley del Sistema de Protección a la infancia y la Adolescencia el pasado año, el Estado no contemplaba a los menores de edad como víctimas. Recientes investigaciones indican que esta población presenta a corto y largo plazo dificultades emocionales y de comportamiento así como síntomas de trauma, asociados a los malos tratos vividos contra sus madres. Es necesario ofrecer a los menores una atención especializada para abordar las consecuencias de la experiencia traumática vivida.
  • La violación en grupo se produce cuando un grupo de hombres participan en la violación de una sola víctima. Este tipo de violación con trasfondo misógino ocurre en todo el mundo y sin embargo la información sistemática y estadística sobre la magnitud el problema es limitada. Nuevamente, la sociedad patriarcal recibe estos casos minimizando o diluyendo la responsabilidad de los agresores, dejando a la víctima sin la reparación necesaria para recuperarse del trauma.
  • Los medios de comunicación desempeñan un papel muy importante en la conformación de las representaciones ideológicas de la violencia. El Eurobarómetro muestra que sólo un 4% de los europeos no había oído nunca hablar de violencia doméstica. De los que sí la conocían, un 89% es consciente del problema a través de la televisión, por lo que se convierte en la principal fuente de información en los casos de violencia de género. Para la Directora del Área de Mujeres de Intress, Belén López “la violencia de género será la que los medios de comunicación cuenten qué es y se trata de una realidad subjetiva y sesgada por los profesionales de los medios de comunicación que no tienen perspectiva de género
  • La institucionalización y revictimización que la mujer sufre a lo largo de su proceso de recuperación y salida de la relación de violencia perpetúan la desigualdad de género y se convierte en otra forma de violencia invisible. Las medidas de protección contempladas para las mujeres víctimas de violencia de género por parte de su pareja o ex pareja, así como los planes de seguridad establecidos, pueden tener como consecuencia el efecto contrario al deseado: convertirse en una herramienta que contribuye a potenciar el miedo, el estado de alerta y la indefensión en la mujer.
  • Las mujeres con problemas de trastorno mental grave son más invisibles y su enfermedad está más tolerada socialmente. Sin embargo, la detección de los trastornos en atención primaria o especializada apuntan a la existencia de discriminación hacia la mujer en cuanto a los beneficios recibidos por parte de la asistencia sanitaria.

Las causas de la violencia contra las mujeres se encuentran en la discriminación de género, las normas sociales y los estereotipos de género que la perpetúan. La mejor manera de contrarrestar la violencia de género es prevenirla tratando sus orígenes y causas estructurales, así como apoyando la promoción de la igualdad de género, el empoderamiento de las mujeres y su disfrute de los derechos humanos. Otra de las medidas defendidas durante la jornada “Violencias Invisibles” de Intress pasa por conseguir que el hogar y los espacios públicos sean más seguros para las mujeres, procurar su autonomía económica y la seguridad y aumentar su participación y su poder decisión en todos los ámbitos públicos y privados.

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8M: Manifiesto de Intress para la igualdad de género

Con este manifiesto, ponemos el foco en las mujeres con discapacidad. Es crucial abordar las violencias machistas desde una perspectiva interseccional, que tenga en cuenta cómo se cruzan distintas desigualdades. Desde Intress, con equipos de profesionales coordinados y especializados para la prevención, detección y erradicación de las violencias machistas, nuestro compromiso es firme e inequívoco: la lucha por la igualdad y no discriminación de las mujeres, sin dejar ni una atrás. En el área de Igualdad y Feminismos de Intress, contamos con 202 profesionales en 29 servicios, que dan atención a más de 21.000 mujeres y familias al año. Además, Intress es una entidad fundada por mujeres, hace ya 40 años, y 8 de cada 10 trabajadoras de Intress son mujeres. Estamos muy orgullosas de este recorrido, pero aún nos queda mucho camino por delante. Porque la igualdad solo será real cuando lo sea para todas las mujeres, sin excepción. ¡Feliz 8M a todas! 💜
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Cuando cuidar es trabajo… y el trabajo no siempre cuida

Con motivo del 8M este domingo, compartimos un artículo de Paula Monterde. Educadora social especializada en violencia intrafamiliar y de género, es parte del equipo del Servicio de Atención y Recuperación a las Violencias Machistas de Intress en Barcelona (SARVM-BCN). Este artículo forma parte de la exposición ReV·Belades, disponible hasta el 2 de abril en el Centro Cultural La Modelo. A través de la fotografía analógica, las educadoras sociales del SARVM-BCN nos invitan a reflexionar sobre qué es la educación social y cómo se entrelaza con la precariedad del sector y el ser mujer. Cuando cuidar es trabajo… y el trabajo no siempre cuida  Reflexiones sobre la feminización y precarización del sector social  Autora: Paula Monterde, educadora social del SARVM-BCN El 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, es una jornada de reivindicación colectiva. Nace de las luchas de las mujeres trabajadoras por condiciones laborales dignas, derechos sociales y reconocimiento político. No es una celebración individual, sino una fecha para señalar desigualdades estructurales que todavía hoy atraviesan nuestra vida cotidiana.  El 8M nos invita a hacernos una pregunta incómoda pero necesaria: ¿quién sostiene la vida y en qué condiciones? Y, sobre todo, ¿qué pasa con aquellos trabajos imprescindibles que, precisamente porque sostienen la vida, a menudo quedan invisibilizados?  Un sector profundamente feminizado  El sector social, y especialmente los servicios de cuidados y de acompañamiento, es uno de los más feminizados. En el Estado español, entre el 85 y el 90% de las profesionales del sector son mujeres. En ámbitos como la educación social, la atención residencial o el acompañamiento a mujeres que han sufrido violencia machista, esta presencia femenina es todavía más elevada.  Esta feminización no es casual ni neutra. Cuando un trabajo se feminiza, a menudo también se desvaloriza: baja el reconocimiento social, bajan los salarios y aumenta la precariedad. Esto pasa porque estos trabajos se han construido históricamente como una extensión de lo que las mujeres han hecho, y hacen, de manera gratuita en el ámbito privado: cuidar, escuchar, sostener, organizar la vida cotidiana. Cuando una tarea se percibe como “natural”, deja de ser vista como una competencia profesional y pasa a entenderse como una disposición personal.  El resultado es político: si cuidar parece innato, no hay que pagarlo mejor; si parece vocacional, no hay que protegerlo; si parece invisible, no hay que reconocerlo.  Precaritzar también es una forma de desigualdad  La precarización no siempre es evidente. No es solo cobrar menos. Tiene que ver con como el sistema organiza y prioriza este tipo de trabajos, y con el lugar que ocupan dentro de la estructura económica y política.  Se concreta en:  Contratos temporales o a tiempo parcial  Jornadas que se alargan  Disponibilidad constante  Dificultades para desconectar  Cargas emocionales que no aparecen en ninguna nómina  De hecho, más del 70% de los contratos a tiempo parcial en el sector de los cuidados están ocupados por mujeres, y los salarios se sitúan por debajo de la media de otros sectores con niveles similares de responsabilidad.  Todo esto forma parte del día a día de muchas profesionales del sector social. Y, de nuevo, esta realidad afecta sobre todo a mujeres.  Del sistema a lo cotidiano: el trabajo en un servicio residencial  Todo esto toma una forma muy concreta en servicios como el SARVM-BCN, un recurso residencial para mujeres y sus hijos e hijas supervivientes de violencia machista.  Es un servicio que funciona las 24 horas del día, que acompaña procesos vitales profundos y que sostiene situaciones de gran vulnerabilidad. No solo en momentos de crisis, sino también en el día a día, cuando no pasa “nada especial”.  La intervención no se limita a entrevistas, informes o planes de trabajo. Pasa sobre todo por el cotidiano.  Pasa en cómo empieza el día y en cómo se acaba. En cómo se acompaña a una madre cansada. En cómo se habla con un niño. En una decisión pequeña que, en realidad, es enorme. Al poner un límite que protege. Al sostener un silencio. O al reír juntas de algo aparentemente insignificante.  Estas acciones no siempre se registran, pero son las que construyen seguridad, confianza y vínculo. Espacios que no siempre se ven, pero que sostienen todo el resto.  Un trabajo que sostiene… pero también desgasta   Este trabajo lo hacemos, mayoritariamente, educadoras sociales. Mujeres que acompañamos a otras mujeres en procesos de reconstrucción, autonomía y recuperación después de la violencia.  Es un trabajo que exige presencia constante, capacidad de escucha, flexibilidad y una fuerte implicación emocional. Hay que sostener historias duras, tomar decisiones complejas y estar disponibles en momentos que no siempre se pueden prever.  Todo esto tiene un impacto. No solo emocional, sino también físico y mental. El cansancio se acumula, la desconexión cuesta y los límites entre el trabajo y la vida personal a menudo se difuminan.  Y, a pesar de esto, estas condiciones no siempre se reflejan en el reconocimiento laboral, en los salarios o en los tiempos asignados.  Aquí aparece la paradoja, que también es política: acompañamos procesos de cuidado y reparación dentro de un sistema que no siempre cuida a quién acompaña. La vocación, el compromiso y la responsabilidad se dan casi por descontados. Cómo si cuidar no cansara. Cómo si no tuviera coste.  Por qué esto también es 8M  Hablar de la feminización y la precarización del sector social es hablar de feminismo. De desigualdades estructurales. De la división sexual del trabajo. De los cuidados como pilar invisible del sistema.   El 8M también es esto: poner luz sobre los trabajos que sostienen la vida y sobre los cuerpos que los sostienen.  Las fotografías de esta exposición no buscan idealizar la profesión ni romantizar el sacrificio. Buscan hacer visible aquello que normalmente queda fuera del foco.  Porque cuidar es trabajo. Y el trabajo que cuida, merece ser cuidado.     Referencias:  Encuesta de Población Activa (EPA). Tercer trimestre 2025. Instituto Nacional de Estadística. Enlace. Consejo General de Colegios de Educadoras y Educadoras Sociales. Enlace. Colegio de Educadoras y Educadores Sociales de Cataluña. Enlace.
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Falta muy poco para ReV·Beladas, ¡no te lo pierdas!

El próximo martes 3 de marzo en Barcelona inauguramos la última edición de ReV·Beladas — especial 8M — con un espacio de diálogo entre educadoras sociales. Ven a conectar con compañeras del sector y a disfrutar de una preciosa muestra de fotografías y textos. Reflexionaremos juntas sobre qué es la educación social, como se entrelaza con la precariedad del sector y el ser mujer, y como avanzar en estrategias de mejora. Os invitamos a la mesa redonda “Revelando el trabajo invisible de la educadora social” Arrancamos en la sala de actos del Centro Cultural la Modelo, el martes 3 de marzo de las 11:00 a las 12:00, y acabamos con una visita guiada de la exposición (hasta las 12:30). La mesa redonda será moderada por Magda Jou, directora del Servicio de Atención y Recuperación a las Violencias Machistas (SARVM-BCN) de Intress. Participarán: Laura Labiano, directora del recientemente inaugurado Servicio de Intervención Especializada de Intress en l’Hospitalet de Llobregat. Laura Cañadell y Castellano, pedagoga especializada en políticas de género y directora en funciones de Servicio Residencial del Consorcio de Servicios Sociales de Barcelona. Paula Monterde, educadora social del SARVM-BCN de Intress especializada en violencia intrafamiliar y de género. Amal Ymlahi Chriyaa, integradora social en un Centro Abierto (servicio de intervención socioeducativa dirigido a niños y adolescentes de 3 a 18 años y a sus familias) finalizando los estudios de Educación Social por la UB. Será un espacio abierto a la participación del público. ¡Que no falte tu voz! 📆 Martes 3 de marzo 2026 ⏰ De las 11:00 a las 12:30 horas 📍 Sala actos Centro Cultural La Modelo (Calle Entença, 155, Barcelona) Actividad gratuita. No requiere inscripción previa.

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