‘PAL ARRASTRE’, EL PODCAST MÁS IRREVERENTE

25 enero 2024 | Intress

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El equipo de Promoción de la Autonomía de Intress en Baleares han creado ‘Pal Arrastre’, un podcast en el que se desmontan los mitos sobre la geriatría con sabiduría y experiencia. Este podcast, que aborda temas relacionados con el envejecimiento, no solo ofrece información valiosa, sino que también desmonta estigmatizaciones que rodean a esta etapa de la vida.

‘Pal Arrastre’ tiene un enfoque único. Se trata de un podcast dirigido por profesionales de la geriatría y personas mayores que comparten sus experiencias y conocimientos. Este formato promociona una perspectiva auténtica y enriquecedora sobre el envejecimiento, desafiando percepciones comunes y destacando la diversidad de vivencias.

El equipo de ‘Pal Arrastre’ no teme abordar asuntos que a menudo se pasan por alto en la conversación pública, como lo puede ser el miedo a envejecer, temática del primer capítulo que podéis encontrar en nuestro canal de Spotify. Desde cuestiones de salud hasta aspectos emocionales y sociales del envejecimiento, cada episodio ofrece una inmersión profunda en la realidad de quienes están en la tercera edad. Las conversaciones son amenas, informativas y, a menudo, llenas de sabiduría acumulada a lo largo de los años.

La diversidad de voces en el podcast refuerza el mensaje de que el envejecimiento es una parte integral de la vida, llena de oportunidades y aprendizajes constantes. ‘Pal Arrastre’ es más que un podcast sobre geriatría; es un espacio donde se desmontan estereotipos y se celebra la riqueza que el envejecimiento aporta a nuestras vidas. Al escucharlo, nos sumergimos en narrativas auténticas, aprendemos de personas expertas y descubrimos la vitalidad que existe en cada etapa de la vida.

No te pierdas de la oportunidad de explorar el fascinante mundo de ‘Pal Arrastre’ y transformar tu perspectiva sobre el envejecimiento.

¡Acompáñanos en esta travesía de reflexión y descubrimiento!

 

Escúchalo ahora en Spotify:

https://open.spotify.com/episode/34JVdbG4MrksUOdh5P0icK 

 

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Una mirada al voluntariado del Geriátrico y Centro de Día de Ferreries

Intress tiene un largo recorrido en Menorca en servicios de Promoción de la Autonomía. Y estamos comprometidas con el municipio de Ferreries, haciendo posible una residencia y centro de día que es de las más activas de la isla en acciones comunitarias y vida social de las personas acompañadas. Además, contamos con una gran complicidad con las familias, con las que regularmente nos encontramos y mantenemos contacto habitual. Os presentamos un reconocimiento especial que hacen las personas de Intress a todo el voluntariado del centro. A las personas que, día a día, contribuyen a hacer más cálida, humana y digna la vida de las personas residentes y usuarias del Geriátrico y Centro de Día de Ferreries. Mirad cómo lo han expresado las profesionales:  Con motivo del Día del Voluntariado hicimos un reconocimiento especial a todas las personas que, día a día, contribuyen a hacer más cálida, humana y digna la vida de las personas residentes y usuarias del Geriátrico y Centro de Día de Ferreries. Para una reflexión como esta es necesario mirar atrás y recordar de dónde venimos, cómo ha evolucionado el voluntariado y qué importancia tiene hoy dentro de nuestra comunidad.  Los primeros pasos del voluntariado se remontan a la época en la que la residencia estaba ubicada en la calle Pare Huguet. En aquel momento, el papel de las personas voluntarias era en gran parte un voluntariado asistencial. Ayudaban en las tareas cotidianas del geriátrico y daban apoyo a las personas residentes en las actividades básicas de la vida diaria, convirtiéndose en un apoyo a los recursos profesionales y materiales disponibles en aquella etapa inicial. Aquellas primeras personas voluntarias, con su implicación desinteresada, establecieron las bases de un modelo de voluntariado que, con los años, ha ido evolucionando, pero que mantiene intacto el espíritu original: acompañar, cuidar y hacer más amable el día a día de las personas mayores. De hecho, a día de hoy, todavía tenemos voluntarias que empezaron en la antigua residencia y que, a día de hoy, todavía asisten semanalmente al centro.  Con la apertura de la nueva residencia, el voluntariado experimentó un cambio en sus funciones. Las tareas pasaron de ser principalmente asistenciales a centrarse en actividades lúdicas, recreativas y de acompañamiento emocional. El foco pasó a ser más social y participativo, favoreciendo la calidad de vida y el bienestar emocional de las personas mayores. Actualmente, una gran parte de las personas voluntarias participa en talleres semanales, convertidos ya en momentos muy esperados por las personas residentes y usuarias del Centro de Día. Aprovechando las habilidades de los y las voluntarias, contamos con un taller de cocina, un taller de lectura, un taller de yoga, así como otros espacios creativos y de estimulación que potencian la convivencia y la participación activa. Paralelamente, otras personas voluntarias se dedican a impulsar paseos, partidas de dominó, actividades de acompañamiento individual y acompañamientos a salidas por el pueblo. Así, cada semana conviven dos formas igualmente valiosas de voluntariado: aquellas personas que vienen a realizar talleres concretos y aquellas que simplemente deciden compartir un rato con las personas residentes, ofreciendo conversación, compañía y un tiempo de calidad que resulta tan esencial como cualquier actividad planificada. Profesionalización y garantía de calidad  En el año 2024, gracias a que Intress (entidad que gestiona el geriátrico) entró a formar parte de la plataforma, automáticamente, el Geriátrico y Centro de Día de Ferreries pasó a formar parte de la Plataforma del Voluntariado de las Illes Balears. Esta adhesión nos permite estar al día de todas las novedades, recibir formación continua y mantenernos completamente actualizadas a nivel legal. Todas las personas voluntarias firman un contrato de colaboración con Intress, en el que se recogen los compromisos y obligaciones por ambas partes. Además, disponen de un seguro de responsabilidad civil, tienen derecho a formación y se garantiza un marco seguro y profesional para el desarrollo de todas las actividades. La importancia social y comunitaria del voluntariado  El grupo de personas voluntarias del geriátrico es mucho más que un apoyo puntual: es un motor de comunidad. Gracias a las personas voluntarias, generamos vínculos, reforzamos la cohesión social y combatimos la soledad no deseada. Su presencia aporta calidez, proximidad y alegría. Nos ofrecen tiempo, escucha, energía y humanidad, y eso tiene un gran valor para el centro y para la comunidad. Puertas abiertas y agradecimiento  Desde el Geriátrico y Centro de Día de Ferreries mantenemos las puertas siempre abiertas a todas las personas que quieran formar parte de nuestro equipo de voluntariado. Cualquier aportación es bienvenida, tanto la presencia regular como las colaboraciones puntuales. También son muy valiosas las personas voluntarias esporádicas que vienen a cantar, bailar u ofrecer actividades culturales que llenan de vida nuestros espacios. Por todo ello, queremos expresar un agradecimiento profundo y sincero a todas las personas voluntarias que nos regalan su tiempo, su energía y su generosidad. Gracias por hacer posible que nuestro centro sea un lugar más humano, más alegre y más rico en experiencias compartidas.  Residència geriàtica de Ferreries.
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Premio de la Fundación Notariado para “Vivir en Compañía”

La IV edición de los Premios “Cerca de quienes están cerca” reunió a entidades que trabajan para mejorar la vida de las personas mayores, y nos enorgullece informar que desde Intress en la zona Este han tenido un protagonismo especial. Este año, los premios fueron para INTRESS, ASDECOBA y la Fundación Pasqual Maragall. Entre los 61 proyectos presentados, estas tres iniciativas destacaron por apoyar la autonomía de las personas mayores y también a quienes cuidan de familiares con Alzheimer. La gala se celebró en el Colegio Notarial de Madrid, donde se hizo hincapié en que estar cerca de las personas mayores y acompañar la vulnerabilidad nos ayuda a construir una sociedad mejor y de buen trato. Los proyectos premiados en los Premios: INTRESS – “Vivir en compañía”: Un proyecto creado en Palma en 2020 que ayuda a personas mayores que viven solas o en situaciones complicadas a compartir vivienda, recibir apoyo profesional y crear redes de ayuda mutua. Una manera con mirada humanista de combatir la soledad no deseada y reforzar la autonomía y el bienestar emocional. ASDECOBA – “Vivir en casa”: Esta entidad trabaja para que las personas mayores de pueblos pequeños y zonas rurales puedan continuar viviendo en su propio hogar, con planes de cuidados personalizados durante todo el año. Una labor silenciosa pero esencial, que mantiene vivas las comunidades. Fundación Pasqual Maragall – “Aprende a cuidar y a cuidarte”: Una iniciativa para quienes cuidan de familiares con Alzheimer, ofreciendo herramientas, acompañamiento y recursos para atender también su bienestar emocional. Además, hubo premios honoríficos para reconocer la trayectoria de Mensajeros de la Paz y Fundación Atena, que desde hace años acompañan a personas mayores y crean espacios donde sentirse parte de una comunidad. La clausura del acto dejó un mensaje claro: estos proyectos ayudan a las personas mayores a recuperar vínculos, dignidad y comunidad, y a sentirse verdaderamente acompañadas.
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El edadismo: un reto silencioso que nos toca de cerca

Escribe Coloma Reynés, directora del área de Promoción de la Autonomía El edadismo es una de las formas de discriminación más normalizadas y, a menudo, invisibles. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 1 de cada 2 personas en el mundo mantiene actitudes edadistas. Y no es un tema menor: diversos estudios muestran que el edadismo se relaciona con una peor salud física y emocional, un menor acceso a oportunidades sociales y laborales, e incluso con una reducción de la esperanza de vida de hasta 7,5 años en quienes interiorizan estos prejuicios. El edadismo no se manifiesta únicamente en comentarios como “ya no puedes” o “a tu edad no toca”. También se refleja en gestos cotidianos: actitudes que infantilizan, decisiones tomadas sin consultar, actividades diseñadas desde estereotipos o silencios que dejan fuera a las personas mayores. Cuidado con cómo celebramos Incluso en ocasiones bienintencionadas, como el Día Internacional de las Personas Mayores, podemos caer en sesgos edadistas. A menudo se plantea como un día únicamente festivo —con bailes o comidas— reduciendo la diversidad de intereses de las personas mayores a lo lúdico, dando por hecho que todas las personas mayores comparten los mismos intereses. Pero la franja de edad es amplia y diversa: hay personas que quieren bailar, otras que desean debatir sobre política, aprender nuevas tecnologías, crear arte o reflexionar sobre sus derechos. Reducir las celebraciones solo a lo festivo puede invisibilizar esa pluralidad de intereses y deseos. Sin embargo, este día debería ser mucho más que una fiesta. Es una fecha para reclamar derechos, recuperar espacios y hacer visibles las voces de quienes tantas veces han sido silenciadas. No se trata de renunciar a la alegría, sino de darle sentido: Disfrutar reivindicando Celebrar mientras exigimos una sociedad libre de edadismo Combatirlo desde la comunidad El edadismo no se combate solo con leyes o campañas, sino con acción comunitaria. Cuando un barrio, un centro de día, un grupo vecinal o una asociación crean espacios de participación real, se rompen estereotipos. Las personas mayores dejan de ser vistas como una “carga” y se reconocen como lo que siempre han sido: vecinas, referentes, creadoras de vínculos y protagonistas de su presente. El poder de los pequeños gestos La transformación empieza en lo cercano: Escuchar de verdad y no dar por hecho lo que una persona quiere o necesita Fomentar que las decisiones sobre actividades, proyectos o rutinas se tomen con las personas mayores, no para ellas Reconocer la experiencia y el deseo de cada persona, aunque no encaje en lo que “se espera” a cierta edad Cada gesto cuenta: desde preguntar antes de ayudar hasta dar valor al talento y la voz de quien tenemos delante. Mirarnos como profesionales Quienes acompañamos en el día a día debemos cuestionarnos: ¿nuestras intervenciones refuerzan la autonomía o la limitan? A veces, sin ser conscientes, reproducimos conductas edadistas: Hablar en diminutivo Tomar decisiones sin consultar Diseñar actividades basadas en estereotipos y no en intereses reales Hiperproteger y sobrecuidar La conciencia profesional es clave para transformar la práctica. El primer paso es reconocer que el edadismo existe en nuestro día a día. El segundo, atreverse a cambiarlo. Pedaleando hacia otro modelo Hoy en los centros de Intress celebramos el III IntressTour: la carrera de bicis estáticas contra el edadismo. Será un reto deportivo y simbólico: superar los 1.500 km pedaleados por 15 pelotones, casi la mitad solidarios. Cada kilómetro será un recordatorio de que sí podemos avanzar hacia un modelo más justo, más comunitario y más humano. El edadismo no es abstracto: impacta en la salud, la dignidad y la calidad de vida de millones de personas. Combatirlo empieza en cómo miramos, hablamos y nos relacionamos. El edadismo se combate en comunidad, pero desde la individualidad.

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