Rap contra el estigma: los jóvenes alzan la voz desde el SPE Polaris de Cornellà del Terri

4 agosto 2025 | Intress

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Los jóvenes alzan la voz desde el SPE Polaris en una jornada cargada de fuerza, música y mensaje. En el Servicio de Protección de Emergencia (SPE) Polaris de Cornellà del Terri (Girona), la música ha roto el silencio para convertirse en voz de resistencia y esperanza. Un grupo de jóvenes ha culminado un taller de rap con una actuación cargada de mensaje: contra el racismo, contra el miedo y a favor de un futuro digno.

Procedentes de Mali, Gambia, Marruecos, Senegal o la India, estos jóvenes han utilizado el rap como herramienta de expresión, canalizando sus vivencias y reivindicaciones a través de la palabra. El acto se ha completado con una muestra gastronómica en la que se han compartido platos típicos de sus países de origen —como el thiebou diene, chapati o subu sosso— con la comunidad que les acompaña.

Este proyecto se ha desarrollado en el SPE Polaris, un servicio que forma parte del área de Infancia, Juventud y Comunidad de Intress. El servicio ofrece una primera acogida de carácter residencial y temporal a jóvenes migrados solos, proporcionando atención integral las 24 horas del día, todos los días del año.

El área de Infancia, Juventud y Comunidad de Intress atiende anualmente a unas 13.600 personas y cuenta con un equipo profesional de 450 personas.

📸 Compartimos las imágenes captadas por el fotógrafo Marc Asensio, que reflejan la fuerza, el orgullo y la energía de esta jornada llena de significado.

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8M Intress

Cuando cuidar es trabajo… y el trabajo no siempre cuida

Con motivo del 8M este domingo, compartimos un artículo de Paula Monterde. Educadora social especializada en violencia intrafamiliar y de género, es parte del equipo del Servicio de Atención y Recuperación a las Violencias Machistas de Intress en Barcelona (SARVM-BCN). Este artículo forma parte de la exposición ReV·Belades, disponible hasta el 2 de abril en el Centro Cultural La Modelo. A través de la fotografía analógica, las educadoras sociales del SARVM-BCN nos invitan a reflexionar sobre qué es la educación social y cómo se entrelaza con la precariedad del sector y el ser mujer. Cuando cuidar es trabajo… y el trabajo no siempre cuida  Reflexiones sobre la feminización y precarización del sector social  Autora: Paula Monterde, educadora social del SARVM-BCN El 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, es una jornada de reivindicación colectiva. Nace de las luchas de las mujeres trabajadoras por condiciones laborales dignas, derechos sociales y reconocimiento político. No es una celebración individual, sino una fecha para señalar desigualdades estructurales que todavía hoy atraviesan nuestra vida cotidiana.  El 8M nos invita a hacernos una pregunta incómoda pero necesaria: ¿quién sostiene la vida y en qué condiciones? Y, sobre todo, ¿qué pasa con aquellos trabajos imprescindibles que, precisamente porque sostienen la vida, a menudo quedan invisibilizados?  Un sector profundamente feminizado  El sector social, y especialmente los servicios de cuidados y de acompañamiento, es uno de los más feminizados. En el Estado español, entre el 85 y el 90% de las profesionales del sector son mujeres. En ámbitos como la educación social, la atención residencial o el acompañamiento a mujeres que han sufrido violencia machista, esta presencia femenina es todavía más elevada.  Esta feminización no es casual ni neutra. Cuando un trabajo se feminiza, a menudo también se desvaloriza: baja el reconocimiento social, bajan los salarios y aumenta la precariedad. Esto pasa porque estos trabajos se han construido históricamente como una extensión de lo que las mujeres han hecho, y hacen, de manera gratuita en el ámbito privado: cuidar, escuchar, sostener, organizar la vida cotidiana. Cuando una tarea se percibe como “natural”, deja de ser vista como una competencia profesional y pasa a entenderse como una disposición personal.  El resultado es político: si cuidar parece innato, no hay que pagarlo mejor; si parece vocacional, no hay que protegerlo; si parece invisible, no hay que reconocerlo.  Precaritzar también es una forma de desigualdad  La precarización no siempre es evidente. No es solo cobrar menos. Tiene que ver con como el sistema organiza y prioriza este tipo de trabajos, y con el lugar que ocupan dentro de la estructura económica y política.  Se concreta en:  Contratos temporales o a tiempo parcial  Jornadas que se alargan  Disponibilidad constante  Dificultades para desconectar  Cargas emocionales que no aparecen en ninguna nómina  De hecho, más del 70% de los contratos a tiempo parcial en el sector de los cuidados están ocupados por mujeres, y los salarios se sitúan por debajo de la media de otros sectores con niveles similares de responsabilidad.  Todo esto forma parte del día a día de muchas profesionales del sector social. Y, de nuevo, esta realidad afecta sobre todo a mujeres.  Del sistema a lo cotidiano: el trabajo en un servicio residencial  Todo esto toma una forma muy concreta en servicios como el SARVM-BCN, un recurso residencial para mujeres y sus hijos e hijas supervivientes de violencia machista.  Es un servicio que funciona las 24 horas del día, que acompaña procesos vitales profundos y que sostiene situaciones de gran vulnerabilidad. No solo en momentos de crisis, sino también en el día a día, cuando no pasa “nada especial”.  La intervención no se limita a entrevistas, informes o planes de trabajo. Pasa sobre todo por el cotidiano.  Pasa en cómo empieza el día y en cómo se acaba. En cómo se acompaña a una madre cansada. En cómo se habla con un niño. En una decisión pequeña que, en realidad, es enorme. Al poner un límite que protege. Al sostener un silencio. O al reír juntas de algo aparentemente insignificante.  Estas acciones no siempre se registran, pero son las que construyen seguridad, confianza y vínculo. Espacios que no siempre se ven, pero que sostienen todo el resto.  Un trabajo que sostiene… pero también desgasta   Este trabajo lo hacemos, mayoritariamente, educadoras sociales. Mujeres que acompañamos a otras mujeres en procesos de reconstrucción, autonomía y recuperación después de la violencia.  Es un trabajo que exige presencia constante, capacidad de escucha, flexibilidad y una fuerte implicación emocional. Hay que sostener historias duras, tomar decisiones complejas y estar disponibles en momentos que no siempre se pueden prever.  Todo esto tiene un impacto. No solo emocional, sino también físico y mental. El cansancio se acumula, la desconexión cuesta y los límites entre el trabajo y la vida personal a menudo se difuminan.  Y, a pesar de esto, estas condiciones no siempre se reflejan en el reconocimiento laboral, en los salarios o en los tiempos asignados.  Aquí aparece la paradoja, que también es política: acompañamos procesos de cuidado y reparación dentro de un sistema que no siempre cuida a quién acompaña. La vocación, el compromiso y la responsabilidad se dan casi por descontados. Cómo si cuidar no cansara. Cómo si no tuviera coste.  Por qué esto también es 8M  Hablar de la feminización y la precarización del sector social es hablar de feminismo. De desigualdades estructurales. De la división sexual del trabajo. De los cuidados como pilar invisible del sistema.   El 8M también es esto: poner luz sobre los trabajos que sostienen la vida y sobre los cuerpos que los sostienen.  Las fotografías de esta exposición no buscan idealizar la profesión ni romantizar el sacrificio. Buscan hacer visible aquello que normalmente queda fuera del foco.  Porque cuidar es trabajo. Y el trabajo que cuida, merece ser cuidado.     Referencias:  Encuesta de Población Activa (EPA). Tercer trimestre 2025. Instituto Nacional de Estadística. Enlace. Consejo General de Colegios de Educadoras y Educadoras Sociales. Enlace. Colegio de Educadoras y Educadores Sociales de Cataluña. Enlace.
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Un proyecto impulsado por el SPAAI Rigel recibe el premio Fomento de Valores y Cohesión Social

La Fundació Catalana de Futbol ha reconocido con el premio Fomento de Valores y Cohesión Social la iniciativa impulsada conjuntamente entre el SPAAI Rigel, gestionado por Intress, y el CD Les Borges del Camp. El proyecto nace de la voluntad compartida de favorecer la integración de los jóvenes migrantes del servicio a través del deporte y de la vida comunitaria del municipio. Con el tiempo, esta colaboración se ha convertido en un espacio real de encuentro: entrenamientos, partidos y convivencia que han permitido que los jóvenes establezcan vínculos con el club y con el pueblo. Carlos Barrio, director del SPAAI Rigel, explica que la iniciativa surgió de manera natural entre el servicio y el club: “Encontramos una afinidad clara. Ellos tenían la sensibilidad de buscar maneras de integrar a personas recién llegadas y nosotros ya trabajábamos desde el servicio para que los jóvenes pudieran participar en la comunidad a través del deporte.” Para muchos de los jóvenes, formar parte del club ha sido también una forma de construir referentes y sentirse parte de la comunidad. Ossainou Barrow, actual jugador del CD Les Borges del Camp y antiguo joven del SPAAI Rigel, lo explica así: “Desde el primer día hemos tenido un ambiente familiar. Me gustaría ser un ejemplo para los chicos que están en el centro: si ven que yo puedo hacerlo, ellos también pueden.” El reto, señala Carlos Barrio, es que este camino abierto continúe en el tiempo: “Nos gustaría que otros jóvenes que lleguen después también puedan aprovechar esta vía que se ha abierto.” 🎥 Puedes conocer mejor el proyecto y escuchar las voces de sus protagonistas en este vídeo:  https://www.youtube.com/watch?v=BPIKolbv1sE.
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Barnahus Lleida y La Seu: 264 niñas, niños y adolescentes acompañados en 2025

Las casas Barnahus de Lleida y La Seu d’Urgell, gestionadas por Intress, acompañaron durante 2025 a 264 niños, niñas y adolescentes víctimas de violencia sexual. En Lleida se atendieron 198 casos y en La Seu d’Urgell, 66. Más de 60 menores tenían entre 0 y 6 años y, en cerca del 77% de las actuaciones, las víctimas eran niñas y adolescentes. Estos datos no solo muestran la dimensión del problema, sino también la importancia de contar con un modelo que sitúa en el centro la protección y los derechos de la infancia. Un modelo que evita la revictimización El modelo Barnahus integra en un único espacio la atención psicológica especializada, la coordinación con los ámbitos de salud, educación, interior y justicia, y la declaración judicial grabada (prueba preconstituida). De este modo, se reduce el número de veces que el niño o la niña debe relatar lo sucedido y se garantiza un acompañamiento más respetuoso y seguro. La atención se realiza incluso cuando no existe denuncia previa, priorizando siempre el bienestar del menor. Los casos de violencia intrafamiliar continúan siendo los más difíciles de detectar y abordar, lo que refuerza la necesidad de recursos especializados y de una intervención coordinada. Consolidando el servicio en el territorio  Actualmente, ambas casas se encuentran en espacios provisionales. Está previsto que en los próximos meses se inicien las obras de las sedes definitivas, consolidando este modelo en el territorio y reforzando su capacidad de respuesta. Desde Intress asumimos la gestión de las Barnahus de Lleida y La Seu con una responsabilidad clara: garantizar procesos éticos, coordinados y centrados en la persona, en colaboración con la administración pública. Detrás de cada dato hay historias que requieren cuidado, tiempo y profesionalidad. Y equipos que sostienen cada proceso con rigor y compromiso. Directrices europeas para fortalecer la Justicia a la infancia y adolescencia Barnahus es un modelo de intervención que agrupa en un mismo espacio todos los recursos que actúan en un caso de violencia contra niñas, niños y adolescentes. Según el marco generado desde el Consejo de Europa, este modelo agrupa y reduce las evaluaciones y entrevistas, gracias a la coordinación de equipos multidisciplinares e interinstitucionales. Todas las Barnahus han de atender como mínimo a los casos de abuso y explotación sexual infantil según el Convenio de Lanzarote. Sin embargo, cada Comunidad Autónoma podrá decidir qué tipo de violencias y casos trata, y ampliar por tanto los servicios de las Barnahus que estén en su territorio. En este modelo se hace realidad la colaboración entre organismos, tanto judiciales, sociales, sanitarios, de todo tipo. Y su finalidad principal es fortalecer la justicia adaptada a la infancia mediante mecanismos de cooperación y coordinación. Desde Intress, que cuenta con más de 40 años de experiencia en atención a infancia y familias, estamos respondiendo a las demandas de las administraciones en Catalunya, y en la actualidad gestionamos la Barnahus de Lleida, la Seu d’Urgell, y en el caso de la ciudad de Terrassa, somos parte del equipo promotor y gestor del centro junto a otras entidades.

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