DE NUEVO APOYAMOS EL PREMIO FRANCISCA DE PEDRAZA CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO

21 octubre 2024 | Intress

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Un año más, Intress forma parte del jurado como entidad experta. El Premio de 2024 es extraordinario porque conmemora el IV centenario de la figura de Francisca de Pedraza, y ha convocado a personas representativas de ámbitos muy diversos. Esta es una iniciativa de sensibilización pensada para toda la ciudadanía, y surgida desde Alcalá de Henares por parte de la asociación promotora.

El nombre de este premio está ligado a la figura de una mujer alcalaína, Francisca de Pedraza, víctima de malos tratos, que denunció a su marido y  consiguió una sentencia de divorcio y orden de alejamiento en 1624. Un pleito matrimonial que el joven Rector de la Universidad de Alcalá, Álvaro de Ayala, juzgó con el permiso del nuncio del Papa.

En la edición de este año se ha premiado al 016, el servicio integral que se considera «un servicio público que salva vidas, que es la puerta de entrada a la información de recursos y protección de la víctima y con ello el valor de las políticas públicas positivas”, dicen desde la entidad promotora. El galardón servirá para reconocer “el trabajo imprescindible de las profesionales anónimas que hacen una labor fundamental desde el 016”, dicen las organizadoras del Premio. El 016 es un servicio telefónico de información, de asesoramiento jurídico y de atención psicosocial realizada por personal especializado en todas las formas de violencia contra las mujeres, a través del número 016, aunque también presta sus servicios por WhatsApp, en el número 600000016. Otros canales que gestionan en el 016 son un chat online en la página web de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género y la atención mediante correo electrónico en: 016-online@igualdad.gob.es.

Para ver el vídeo con el resultado del Premio, clica aquí: https://www.youtube.com/watch?v=Divk-Ln0L2o

 

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8M: Manifiesto de Intress para la igualdad de género

Con este manifiesto, ponemos el foco en las mujeres con discapacidad. Es crucial abordar las violencias machistas desde una perspectiva interseccional, que tenga en cuenta cómo se cruzan distintas desigualdades. Desde Intress, con equipos de profesionales coordinados y especializados para la prevención, detección y erradicación de las violencias machistas, nuestro compromiso es firme e inequívoco: la lucha por la igualdad y no discriminación de las mujeres, sin dejar ni una atrás. En el área de Igualdad y Feminismos de Intress, contamos con 202 profesionales en 29 servicios, que dan atención a más de 21.000 mujeres y familias al año. Además, Intress es una entidad fundada por mujeres, hace ya 40 años, y 8 de cada 10 trabajadoras de Intress son mujeres. Estamos muy orgullosas de este recorrido, pero aún nos queda mucho camino por delante. Porque la igualdad solo será real cuando lo sea para todas las mujeres, sin excepción. ¡Feliz 8M a todas! 💜
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Cuando cuidar es trabajo… y el trabajo no siempre cuida

Con motivo del 8M este domingo, compartimos un artículo de Paula Monterde. Educadora social especializada en violencia intrafamiliar y de género, es parte del equipo del Servicio de Atención y Recuperación a las Violencias Machistas de Intress en Barcelona (SARVM-BCN). Este artículo forma parte de la exposición ReV·Belades, disponible hasta el 2 de abril en el Centro Cultural La Modelo. A través de la fotografía analógica, las educadoras sociales del SARVM-BCN nos invitan a reflexionar sobre qué es la educación social y cómo se entrelaza con la precariedad del sector y el ser mujer. Cuando cuidar es trabajo… y el trabajo no siempre cuida  Reflexiones sobre la feminización y precarización del sector social  Autora: Paula Monterde, educadora social del SARVM-BCN El 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, es una jornada de reivindicación colectiva. Nace de las luchas de las mujeres trabajadoras por condiciones laborales dignas, derechos sociales y reconocimiento político. No es una celebración individual, sino una fecha para señalar desigualdades estructurales que todavía hoy atraviesan nuestra vida cotidiana.  El 8M nos invita a hacernos una pregunta incómoda pero necesaria: ¿quién sostiene la vida y en qué condiciones? Y, sobre todo, ¿qué pasa con aquellos trabajos imprescindibles que, precisamente porque sostienen la vida, a menudo quedan invisibilizados?  Un sector profundamente feminizado  El sector social, y especialmente los servicios de cuidados y de acompañamiento, es uno de los más feminizados. En el Estado español, entre el 85 y el 90% de las profesionales del sector son mujeres. En ámbitos como la educación social, la atención residencial o el acompañamiento a mujeres que han sufrido violencia machista, esta presencia femenina es todavía más elevada.  Esta feminización no es casual ni neutra. Cuando un trabajo se feminiza, a menudo también se desvaloriza: baja el reconocimiento social, bajan los salarios y aumenta la precariedad. Esto pasa porque estos trabajos se han construido históricamente como una extensión de lo que las mujeres han hecho, y hacen, de manera gratuita en el ámbito privado: cuidar, escuchar, sostener, organizar la vida cotidiana. Cuando una tarea se percibe como “natural”, deja de ser vista como una competencia profesional y pasa a entenderse como una disposición personal.  El resultado es político: si cuidar parece innato, no hay que pagarlo mejor; si parece vocacional, no hay que protegerlo; si parece invisible, no hay que reconocerlo.  Precaritzar también es una forma de desigualdad  La precarización no siempre es evidente. No es solo cobrar menos. Tiene que ver con como el sistema organiza y prioriza este tipo de trabajos, y con el lugar que ocupan dentro de la estructura económica y política.  Se concreta en:  Contratos temporales o a tiempo parcial  Jornadas que se alargan  Disponibilidad constante  Dificultades para desconectar  Cargas emocionales que no aparecen en ninguna nómina  De hecho, más del 70% de los contratos a tiempo parcial en el sector de los cuidados están ocupados por mujeres, y los salarios se sitúan por debajo de la media de otros sectores con niveles similares de responsabilidad.  Todo esto forma parte del día a día de muchas profesionales del sector social. Y, de nuevo, esta realidad afecta sobre todo a mujeres.  Del sistema a lo cotidiano: el trabajo en un servicio residencial  Todo esto toma una forma muy concreta en servicios como el SARVM-BCN, un recurso residencial para mujeres y sus hijos e hijas supervivientes de violencia machista.  Es un servicio que funciona las 24 horas del día, que acompaña procesos vitales profundos y que sostiene situaciones de gran vulnerabilidad. No solo en momentos de crisis, sino también en el día a día, cuando no pasa “nada especial”.  La intervención no se limita a entrevistas, informes o planes de trabajo. Pasa sobre todo por el cotidiano.  Pasa en cómo empieza el día y en cómo se acaba. En cómo se acompaña a una madre cansada. En cómo se habla con un niño. En una decisión pequeña que, en realidad, es enorme. Al poner un límite que protege. Al sostener un silencio. O al reír juntas de algo aparentemente insignificante.  Estas acciones no siempre se registran, pero son las que construyen seguridad, confianza y vínculo. Espacios que no siempre se ven, pero que sostienen todo el resto.  Un trabajo que sostiene… pero también desgasta   Este trabajo lo hacemos, mayoritariamente, educadoras sociales. Mujeres que acompañamos a otras mujeres en procesos de reconstrucción, autonomía y recuperación después de la violencia.  Es un trabajo que exige presencia constante, capacidad de escucha, flexibilidad y una fuerte implicación emocional. Hay que sostener historias duras, tomar decisiones complejas y estar disponibles en momentos que no siempre se pueden prever.  Todo esto tiene un impacto. No solo emocional, sino también físico y mental. El cansancio se acumula, la desconexión cuesta y los límites entre el trabajo y la vida personal a menudo se difuminan.  Y, a pesar de esto, estas condiciones no siempre se reflejan en el reconocimiento laboral, en los salarios o en los tiempos asignados.  Aquí aparece la paradoja, que también es política: acompañamos procesos de cuidado y reparación dentro de un sistema que no siempre cuida a quién acompaña. La vocación, el compromiso y la responsabilidad se dan casi por descontados. Cómo si cuidar no cansara. Cómo si no tuviera coste.  Por qué esto también es 8M  Hablar de la feminización y la precarización del sector social es hablar de feminismo. De desigualdades estructurales. De la división sexual del trabajo. De los cuidados como pilar invisible del sistema.   El 8M también es esto: poner luz sobre los trabajos que sostienen la vida y sobre los cuerpos que los sostienen.  Las fotografías de esta exposición no buscan idealizar la profesión ni romantizar el sacrificio. Buscan hacer visible aquello que normalmente queda fuera del foco.  Porque cuidar es trabajo. Y el trabajo que cuida, merece ser cuidado.     Referencias:  Encuesta de Población Activa (EPA). Tercer trimestre 2025. Instituto Nacional de Estadística. Enlace. Consejo General de Colegios de Educadoras y Educadoras Sociales. Enlace. Colegio de Educadoras y Educadores Sociales de Cataluña. Enlace.
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El mural del Jonquet, ahora en vídeo

Hace unos días compartíamos la noticia de la finalización del mural colectivo con el que Intress Baleares ha celebrado sus 40 años en el Casal el Jonquet (Palma). Hoy os invitamos a verlo desde otro lugar: en imágenes. El vídeo recoge no solo el resultado final, sino el proceso compartido que lo ha hecho posible —la implicación de las personas mayores, el trabajo del equipo profesional y la colaboración con la artista Andrea Moretto Bés— y el clima de comunidad que se vivió durante la jornada. Más que un acto puntual, fue un espacio de memoria, arraigo y reconocimiento al camino recorrido desde 1984. 🎥 Ya podéis ver el vídeo completo en nuestro canal de YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=DXQAfwHY08Q

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